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FALSOS ARTISTAS

Suele creerse aún en la antigua disyuntiva entre la felicidad y la creación. Algunas voces (que quizá alguna vez hayan pertenecido a éste que escribe) sostienen que, si uno tiene los elementos para ser feliz (en singular) perdería la iniciativa, perdería el apetito artístico. En suma, que el éxito personal, tanto artístico, como laboral o de cualquier otra índole, no iba de la mano con la felicidad conyugal. Hoy, me atrevo a poner en duda este razonamiento.

Generalmente se acusa a los que creen en esta disyuntiva de buscar adrede la infelicidad, ya que la evasión exagerada de la plenitud es la que los mantiene en la búsqueda de un objetivo que quizá nunca vayan a cumplir. Esta acusación es discutible, pero se puede imputar algo aun más hiriente, quizá esas personas necesiten esa infelicidad, busquen ese desengaño y lo utilicen para satisfacer sus aspiraciones artísticas, por no tener el valor de intentar ser felices. Quizá el arte sea solo el refugio de los cobardes y la creación un premio consuelo.

No negare aquí que la tristeza es causa suficiente para la inspiración, pero dejemos en claro que no es causa necesaria.

Si la carencia del hombre es subsanada (y digo “la” carencia, porque todas las carencias son la misma) hay dos posibles reacciones, que dan lugar a dos posibles individuos: los artistas y los falsos artistas.

En un primer caso, el individuo ya no sentirá la necesidad de crear, ya no anhelara la creación, la satisfacción personal le parecerá alcanzada. Mientras no conseguían el amor de la mujer deseada escribían los mejores textos, componían las mejores canciones, filmaban las mejores películas, pintaban las mejores  pinturas, cuando consiguieron lo que anhelaban, perdieron no solo la inspiración, sino el deseo de crear. Estos individuos nunca fueron artistas. El arte no era un instrumento para satisfacer una búsqueda, ellos eran el instrumento del arte. Porque en este caso, el arte es la carencia, la infelicidad esta por encima del talento. Falsos artistas.

Los verdaderos artistas son quienes pasan por sobre toda carencia, por sobre toda infelicidad y, aún teniendo el amor de la mujer amada, sienten el deseo, la necesidad de efectuar una búsqueda artística, una excavación espiritual.

El falso artista es solo un individuo demostrando su insatisfacción con el mundo. El verdadero artista es más que eso. Es quien intenta crear un mundo menos hostil, empezando por si mismo. Una vez alcanzada su propia satisfacción, continua creando… para los demás. Su deseo es más que una necesidad insatisfecha.

Nunca se sabrá a que grupo pertenece cada quien, será imposible reconocerlos. Quizá sea solo una cuestión de tiempo. Algunos creen saberlo, otros esperan que la respuesta les sea revelada una vez que hayan conseguido a la mujer amada.

El que suscribe prefiere no pensar en eso, no hipotetizar acerca de su propia condición, sino hacerse una pregunta que no sabe si quiere responder alguna vez: ¿Qué ocurrirá en el caso que el individuo consiga el amor de la mujer deseada, en el caso que la subsanación de esa carencia produzca una satisfacción menor que la que producía el frenesí artístico en que se encontraba inmerso cuando carecía del verdadero amor?

  1. Exorcista de Taller II
    4 Junio 2006 a las 20:48 | #1

    Copado tu Web Blog, es bueno que mantengas tu vocación de escritor encendida.

    Vaya con diós!

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