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MENSAJE ALENTADOR PARA LAS MASAS

La adversidad se presenta de formas muy diferentes. Puede ser una mujer, también puede ser un hombre. Puede ser la familia o los amigos. El trabajo o el futuro. El presente o los estudios. Se presenta ante todos nosotros, pero solo unos pocos la sentimos dentro. Esas ganas de no salir de casa, de dormir todo el día, de mirar lo que haya en la caja boba, de llorar, de auto denigrarse.

Hay algo que debe saber, a quienes la adversidad nos produce esas reacciones, es solo porque la percibimos más que el resto. La elevada capacidad de percepción es más bien una cualidad de espíritus valederos, que un defecto de mentes mediocres. La crisis es inevitable. Algunos reaccionan dejándose estar y tomando decisiones pequeñas. Pequeños cambios para que nada cambie. Pero eso solo retrasa el efecto. O lo convierte en algo crónico. Pareciera ser que pensar es feo, y pensar en uno, mucho peor.

La única forma de enfrentar a la adversidad es tomando decisiones. Enterémonos, de una vez, que la crisis crónica es un aviso de que algo anda mal. Un mal presagio. Y la solución, como alguna vez dije, no llega ni de su novia, ni de su novio, ni de sus amigos, ni de su director de cine ni su músico de cabecera. Llega de adentro, de uno. Los que nos quieren no pueden hacer más que acompañarnos (que no es poco). Y seria un descaro pedirles más que eso. Es suficiente. Es más de lo que nosotros quizás haríamos. La rutina diaria impide el pensamiento prolongado y, cuando nos queremos dar cuenta, tenemos treinta años y nos avergonzamos de nuestras vidas. No dejemos pasar estas advertencias. Algo anda mal, algo huele a podrido. Y el mejor momento para buscar soluciones, siempre es ahora. Empecemos de a poco. Una meta, un objetivo humilde. Nadie va a creer en usted, si usted no lo hace lector. Deje de preguntarse por qué su vida no es como la de Sergio Dennis y comience a buscar su camino. Si esta usted a disgusto en su empleo, ¡váyase! Si no lo hace ahora, cuando lo quiera hacer tendrá obligaciones. Si no esta a gusto con lo que estudia, ¡váyase! Si no lo hace ahora, cuando lo piense será tarde. Si no esta a gusto con su chico/a, ¡retírese! Si no lo hace, pronto estará casado y tendrá hijos. Si su familia lo asfixia, planee una fuga fructífera.

La crisis solo produce que los ítems citados se presenten a modo de cascada y uno se da cuenta que esta disconforme con todo. Pues sépalo, no puede cambiar todo. Y mucho menos si lo piensa mientras mira Montecristo. Establezca prioridades, no pierda más tiempo. Cumpla un objetivo, siéntase bien. Y aparecerán las ganas de cumplir otro. Hay algo que es mucho peor que ser un mediocre. Me refiero a vivir toda la vida por debajo de nuestras verdaderas cualidades, solo por miedo. Explótese. Usted sabe para lo que es bueno, y si no lo sabe averíguelo. ¡Haga algo! No se quede leyendo esto y pensando “tiene razón” mientras se va a dormir escuchando de fondo a Ricardo Arjona que le dice que una mentira que lo haga feliz vale mas que una verdad que le amargue la vida. Mire hacia atrás… ¿qué gano hasta ahora? Es hora de vivir. La adolescencia se termino hace rato y eso no tiene por que ser algo malo. Busque, excave. “Toda la vida creí que no encajaba en ningún lado. Ahora me di cuenta que, en realidad, solo estaba frecuentando los lugares incorrectos”. Encuentre su lugar, muévase. La montaña no viene a Mahoma. Y, aun si lo hiciera, usted no es Mahoma, no espere milagros. No muera en un intento

Si la adversidad se presenta día a día, demuestre que usted es más que un dos en matemáticas, más que una sanción laboral, más que una pareja inestable, más que un falso amigo, más que una familia punzante. Hágalo de una vez, antes de convertirse usted mismo en su propia adversidad.

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