EL SÍNDROME DE PETER PAN
De una mujer que valiera tanto como para pelear un lugar con todas mis demás actividades. Una mujer que me genere el sentimiento de tener que ser ella, siempre, la primera opción. A medida que fui creciendo, leyendo, desarrollando mi intelecto y despreciando mi lado emocional comprendí dos cosas. Una: la importancia de la mujer como hecho estético, aislado del mundo y sin siquiera generar una conversación, sin relación alguna; la belleza femenina por sí sola. Dos: la mujer absoluta es muy posible que no exista, que sea una hermosa utopía literaria.




