UN INFORME ESCOLAR

ADVERTENCIA: Con motivo de que se le dio la reventada gana, Roberto Diógenes, el prestigioso compilador, decidió editar un compendio de historias escolares que reúne anécdotas escritas por niños de cuarto, quinto y sexto grado de la Escuela Comodoro Clodomiro Urtubey, entre los años 1995 y 1999. Por esta razón, al tratarse de relatos de niños de nueve, diez y once años, el lector encontrará varias notas del editor responsable (o sea, yo), incorporadas con el fin de volver más legibles y comprensibles los tímidos relatos de estos muchachitos.

INFORME DE PEDRITO- 5° GRADO- 1996

La seño me pidió que escriba algo. [1] Algo que me pasó a mí. Y esto pasó el otro día a la salida del cole. Pero nunca nos piden escribir algo, acá hay algo raro. [2]

Pobre Eze. Igual se la debía. Muchos se la debían, pero se la dio el gordo pi, al que más molestaba. En gimnasia claro, pero más en matemática.[3]

Ese día afuera estaban todos, los de séptimo también estaban. Eze había dicho que le iba a dar al gordo pi a la salida y fueron todos a ver lo que pasaba. [4] Todos gritaban mucho y Eze empujó al gordo y lo tiró. Pobre gordo pi, cayó al barro, todo sucio y no se podía levantar. No decía nada el gordo. Le costaba mucho levantarse. Estaba todo sucio y todos se reían. Pero yo lo vi, ahí tirado medio llorando, que la miró a Romina. Romina lo miraba seria, moviendo la cabeza como diciendo que no. [5]

Los demás empezaban a reírse y a cantar canciones graciosas. Eze bailaba y le tiraba más barro encima al gordo. Creo que lo vi yo solo.[6]

El gordo pi rodó por el piso rápido y agarró un ladrillo que estaba tirado, de los que sobraron de la pared del patio. No se levantó, pero se lo dio a Eze en el marote. Se cayó al piso y le empezó a sangrar la cabeza.[7]

El gordo pi nunca se levantó. La miró a Romina y le sonrió. Romina estaba llorando y se fue corriendo. Después nos fuimos todos y quedó sólo el gordo pi, tirado en el barro.[8]

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[1] Para eso están…

[2] Le anticipé a Roberto, a fines de 1996, que Pedrito sabía demasiado, pero no quiso escucharme ni llevar a cabo mis planes. Los tildaba de “degeneraciones”. Allá él.

[3] Y claro que lo molestaban más en matemática. Martín (el gordo pi) era un chiquillo obeso y muy estudioso. Nunca bajó del diez, su matemática era perfecta y jamás le quedó un problema sin resolver. De hecho, el apodo tiene sus orígenes en una ecuación geométrica que el solo pudo solucionar utilizando la forma numérica de calcular la superficie de un circulo. Al ser muy poco fonética la expresión “el gordo 3,14”, los muchachos se decidieron por apodarlo “gordo pi”, aunque la correcta expresión escrita sería “gordo p”.

[4] Una actitud bastante típica de todo humano. Pareciera ser que los modos de razonar son casi los mismos en los niños escolares y en los oficinistas de cuatro décadas o más.

[5] Romina era la niña que el gordo p… Digo, Martín siempre había querido, desde el jardín de infantes. Según nos informaron otros niños, era alta, rubia, de ojos verdes y con labios muy gruesos. Hoy está casada con el Vise Presidente de Marketsur.

[6] Es incomprobable, pero démosle la derecha al pibe.

[7] Aún hoy, según comprobamos, Ezequiel Perez Lindo tiene ocho puntos en el cráneo, debajo de su rubia cabellera.

[8] Según las entrevistas que realizamos con la colaboración de la Directora de la escuela, Teresa Carpone (a quien aprovecho para agradecerle), Martín permaneció en el piso entre dos horas y media y tres horas.

Al parecer nunca más lo molestaron, pero Romina jamás lo volvió a mirar a los ojos.

2 comentarios para “UN INFORME ESCOLAR”

  1. danilo Dice:

    “…Fue por una rubia loca
    que bailaba sola
    hasta el amanecer”

  2. L.C.D Dice:

    Muy pertinente su comentario ya que hay quienes sostienen que Pedrito emigró a España y se convirtió en marinero. Al parecer, Romina hizo lo propio y se volvieron a encontrar una noche en un bar provocando una disputa con el capitán de un buque pesquero.

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