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Archivo para 31 Enero 2009

EL RECIPIENTE

Si bien era cierto que el problema había adquirido proporciones preocupantes en la adolescencia, desde muy pequeño Damián ya había empezado a lidiar con él. Cuando tenía cinco años, su tía –su madre había muerto unas temporadas atrás y desde entonces lo consentía la hermana de su padre- le había regalado una única y solitaria bolita para que se distrajera un poco. Aquella tarde en que su tía le entregó la pequeña esfera, Damián selló para siempre su futuro de coleccionista.

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